La improvisación es una mala compañera de viaje en el branding personal.

Contar con una estrategia de marca personal fundamentada en moldear de forma veraz, eficaz y directa nuestra imagen, es la primera llave para el éxito en este propósito.

La finalidad es conseguir o lograr un mayor éxito profesional, partiendo de la idea que nosotros mismos somos una marca, que vendemos o lanzamos al público general. 

Para comenzar es capital tener claro cuáles son tus objetivos principales a conseguir, así cómo determinar cuál es tu público diana o target principal. 

La imagen corporativa de tu propia marca comercial es algo que supone la diferencia entre conseguir tu meta y no lograrla. Esta imagen corporativa debe reflejar a la perfección la personalidad de tu marca.

Además las marcas deben estar en continua evolución, no ser estáticas, ya que podemos considerarlas como seres vivos, en continuo aprendizaje y adaptación a las nuevas circunstancias y entornos. 

No cabe duda que para realizar un buen trabajo en la creación de nuestra marca personal, debemos hacer un gran ejercicio de transparencia y profundizar en el autoconocimiento de nosotros mismos, para lograr un mayor repertorio narrativo de lo que somos y queremos dar a conocer. 

La improvisación y lo aleatorio jugarán en nuestra contra si aparecen de forma circunstancial o adrede en el proceso de creación de nuestra personal branding. Por el contrario, establecer objetivos y trazar una estrategia clara, son el mapa del tesoro para este cometido.

Una vez creada tu marca personal, hay que seguir trabajando en ella día a día, sumando para conseguir las mejores oportunidades profesionales y personales, siempre adaptando y actualizando a los momentos que vengan.